Ausencia de ti nº 15


”Me acuerdo de ti;
me cago en tus muertos...”
Roberto Iniesta

Que se te muera el perro.
Que te deje de hablar la peña
y que tu hermana
vuelva a la secta.
Que te despidan.
Que te escriban puta en el coche,
que tu madre se haga ludópata,
que te fallen los frenos y la píldora,
que tengas resaca siempre
y que no me olvides nunca.

                                                     De La copa rota, 1999





Por palabras

Joven poeta
busca voluntarios
para darle muerte
el día en que
se convierta en
un burgués
autoconvencido
de su propia valía
y haya olvidado que
una vez
puso este anuncio.

                               De Samsara, 1997



Onirican Express


Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las
dificultades del momento, yo aún tengo un sueño.
Martin Luther King

Tengo un sueño recurrente, un sueño profundamente arraigado en el consumismo:

Sueño cada noche que despierto en un centro comercial diferente pero a la vez idéntico a sus semejantes. Sueño que empujo carritos que levitan sobre la niebla, con mostradores atendidos por ángeles, expositores que ofrecen mercancías de colores nunca vistos antes. Sueño que compro —y si el sueño es muy vívido incluso hurto— kimonos azules, huevos de animales mitológicos, paracaídas... objetos que solo tienen valor para seguidores de Freud o Lacan, objetos inútiles en la vigilia.


A veces me despierto y acudo a comprar a centros comerciales que parecen diferentes pero son idénticos a sus semejantes. Empujo carritos con artrosis entre mostradores atendidos por súcubos y expositores de mercancías de colores inasibles para la retina. Inevitablemente compro —porque despierto temo robar— trajes azules, huevos en oferta, paraguas, muebles levemente suecos, yogures desnatados, tiritas, fundas para las fundas y somníferos con los que sueño que despierto en un centro comercial diferente pero a la vez idéntico a sus semejantes y empujo carritos que levitan sobre la niebla.



Extraído de La ansiedad del escapista


Extracto de los últimos movimientos



tú no has leído a baudelaire def leppard sí 
que molaban tú también quieres botellín esa 
piba estaba contigo hazte un porro el tyson 
no tiene ni pa empezar el satriani se sale no 
de calimocho tienes papel pásate por aquí 
mañana es chachi a mí también me pasa los 
rolling son papá dile a éste que si quiere mira 
otra vez tu ex tenemos bacardí o cacique si 
quieres te acompaño qué le habéis hecho al 
chaval no tienes chupa has cenado algo venga 
que yo te invito que le dé el aire que se deje 
de tonterías y ahora por qué llora el imbécil 

De La copa rota (1999)
A petición de Henar

Plegaria para una pija



A ti, muestrario de cirugías
posibles y no tanto,
que transmutas
fondos de cohesión
en fondo de armario.

A ti, Vuitton verbenero.

A ti, trajechaqueta.

A ti, secuoya codiciosa
únicamente datable
contando anillos de boda,
consumada inversionista
en apellidos compuestos.

Qué le vas a hacer si tú
naciste en buena familia,
si todo ante ti se vuelve sur,
si eres demócrata por imperativo fiscal,
supremacía sin diplomacia
pero garante a la vez
de las buenas formas,
de la cuenta helvética y el sablazo,
del feng shui para especuladores.

Una de las dos Españas
ahora es tu campo de golf.

Tú que encarnas el imperativo,
tú que meas Chanel a tu pesar
—porque sabemos que meas—,
desciende de tu todotirano,
alza tu mirada altiva
sobre el horizonte recalificado

y mediamelénamela.

Extraído de La ansiedad del escapista


Día de la Poesía



Hoy a los poetas
no nos harán descuento en la FNAC,
no nos cederán el asiento en el bus
ni nos comerán los bajos en los ayuntamientos
como es habitual y hasta de agradecer.

Hoy seguiremos llevando escondido
un mirlo dentro del pecho,
a salvo de sus cátedras, de sus menciones,
de sus diasdé y su estrepitosa mediocridad.

No olvidemos nunca
que en este país cuando nos miran
se les pone una sonrisa de barrotes,
se les llenan los ojos de cunetas.

Ausencia de ti nº 22 ilustrado por Almudena Macías.

Al igual que Sorolla pintaba la luz como nadie, Almudena Macías pinta unos ojos en los que te puedes ver tú. Recomiendo muchísimo su página donde podréis encontrar un montón de cuadros de los que no querréis apartar la mirada. Palabrita.


                                    “Ya no te espero,
                                     ya eché abajo ayer mis puertas,
                                     las ventanas bien despiertas
                                     al viento y al aguacero,
                                     a la selva, al sol, al fuego...”

                                     Silvio Rodríguez



Ausencia de ti nº 22

Es sólo una mala racha,
es sólo una mala racha,
repito mi mantra a diario
como un vulgar salvapantallas.
Suenan sirenas de silencio.
Borro tu nombre del victimario.
Sino cruel; ¿a qué has venido?
reza la letra de un tango.
Fumo mucho, bebo demasiado.
Suelto tacos, protesto:
hoy me acuesto ya cansado
de cerrar los ojos y ver tu cara,
de abrirlos y no ver nada.

De La copa rota

Pepegrafías por Aurora Pintado

Aurora Pintado es culturalmente hablando un culo de mal asiento y de vez en cuando nos sorprende con una incursión en una rama del saber que no le conocíamos. A su faceta de poeta (con un heterónimo zombie incluso) y narradora se le suman otras como las de fotógrafa, cocinera, creativa publicitaria y últimamente, calígrafa. Esta es una muestra de su poderío dándole a la plumilla con algunos textos de mi último libro.





El coleccionista de tentativas


Vuelves de suicidarte una vez más.

Traes sepultado bajo la lengua
el cuerpo de un Cristo cuya cruz
es un neón verde
y su génesis genérico.

Huye del delirio, aún estás a tiempo:
vuelve al cauce plácido de la cordura.
Déjanos las gestas psicóticas
a los crónicos,
                       danos la paz. 

¿Buscas la ascensión
o te conformas solo con la baja?

Por mucho que te empeñes
—Lázaro autolesivo—
fingir un suicidio no es resucitar.

De "la ansiedad del escapista"



Declaración del pagafantas


Voy a quererte 
por amor al arte de quererte.

Voy a quererte a fondo perdido,
en vano, en balde, en saco roto,
incluso vestida.

Voy a quererte
apestando a Benedetti y a Platón,
al modo de los que son tan buenos
que parecen tontos.

Voy a quererte hasta sin querer
y voy a madrugar también
para hacerlo adrede.

Voy a quererte quieras o no quieras,
a quererte muy a pesar tuyo,
mucho más que tú a ti misma.

Voy a quererte tan bien, tan bien
que si un día, por lo que sea,
me correspondes,
me das un disgusto.

De "La ansiedad del escapista"


La partenaire



Sabes que no miento al decir
que el escapismo tuvo siempre
más de teatro que de circo
y a los dos nos sobran tablas,
así que deja de llorar.

En esta profesión innoble
las palabras pesan como cadenas
y las cadenas en nuestras manos
únicamente son ruido de cadenas.

Tan solo es perpetuo el movimiento,
y el único plan de futuro
—lo sabes bien— es el epitafio.
Nunca fui ilusionista.

Aún sigues siendo guapa
y conoces bien el oficio,
los eslabones rotos,
el viejo truco de desaparecer.
Sácale partido, amor,
antes de que el teatro
baje el telón
por fin de temporada.

Y ahora deséame toda la mierda
del mundo. Me hará falta.
La merezco.


Extraído de La ansiedad del escapista





Sillas de oficina




Condenadas a galeras en filas de a dos,
con manchas de tinta sudada
a la luz de fluorescentes
nacisteis sillas de oficina
y no palcos de ópera.
  Nacisteis
con el tren de aterrizaje sacado de serie
como esperando el impacto,
con ruedas que os alejan de todo lo inmueble,
para que no olvidéis nunca vuestra temporalidad,
vuestro nomadismo por el escalón más bajo
de la pirámide trófica del material de oficina
soportando solas el peso de bancos,
escaños, reclinatorios y tronos.

Ninguna estatua ecuestre a lomos de vuestra grupa
ninguna en parihuelas, ninguna bajo palio:
ninguna de vosotras pisó jamás
la moqueta prometida del hemiciclo.

Ahora que el futuro viene de nalgas
llegó el momento de no dar nada por sentado,
de dejar de ser carretillas mineras,
asientos de porcelana con cisterna,
banquillos de juzgado y mecedoras de sueños
despeñadas por las pendientes del IBEX 35.

Recordad que en la otra vida os espera cero:
cero recompensa, cero creador,
cero tapicero.

Defended ahora vuestro derecho a un culo digno,
defended ahora vuestro derecho a un culo sano,
vuestro derecho a un culo bien formado.

Defended vuestro derecho
a sentar cátedras y jurisprudencias,
a sentar las bases de un porvenir
en el que ningún glúteo se siente en el vacío
cuando la música deje de sonar.

Cualquiera puede sentarse en un hormiguero
pero solo el necio no se levanta;
levantaos pues y levantad también
la voz, la liebre, el ánimo
y vuestras quintúpedas manos al cielo
hasta hacer girar el mundo.

Extraído de La ansiedad del escapista

Ausencia de ti nº 26


Conservar la amistad tras la ruptura es
disponer un cerebro en forma de corazón
y sentarse a esperar un latido,

tratar de colgar en la puerta del frigo
fotos de París con imanes de madera

y obstinarse en acariciar un gato
que lleva meses muerto

según tú.

De "La ansiedad del escapista"